14 abril, 2011 talipo

La ruta de hoy nos lleva a la cercana provincia de Burgos. En menos de tres cuartos de hora podemos plantarnos en la villa de Sasamón, y así lo hacemos. Por Frómista, Osorno y Melgar de Fernamental.

puerta de la muralla

Nos han contado en San Hipólito que este pueblo es de orígenes celtas y romanos. La Segisamón turmódiga resistió los avances de las tropas romanas hasta la extenuación. Allí mismo se estableció la Legio IV Macedónica capitaneada por el gran Octavio Augusto. Restos de la calzada romana que se construyó para unir Zaragoza con Astorga, a las afueras del pueblo, así lo atestiguan. Y varios puentes y un yacimiento de la época…

Para acceder a Sasamón entramos por el Arco medieval que se conserva intacto, uniendo amplios lienzos de la muralla del siglo XIV.

Casas de piedra con pequeños escudos nos recuerdan que fue sede episcopal, allá por el siglo XI.

Y Santa María la Real, que fue fiel a la monarquía de los Reyes Católicos.

santa maría la real

La visita a este templo es más que obligada, ya que aloja joyas inesperadas. Lo rodeamos para tener una imagen general, nos recreamos en sus torres, en su hermoso ábside, en sus portadas de diferentes épocas y estilos.

pórtico

Y una vez dentro disfrutamos del silencio, de sus pilas bautismales, de su colección de tapices, de su maravilloso claustro…

caño de la fuente

Salimos, de nuevo, a la Plaza Mayor y paseamos por las calles de la villa. Piedra e historia en Sasamón.

La vuelta a Támara la hacemos por otra carretera, pasando por Castrojeriz.

campos de castilla

Vislumbramos el Castillo, o sus ruinas, antes que nada… Recortadas en el cielo castellano. Sus raices se consideran celtas y romanas, también. Pero el Castillo,  antes de su destrucción por el terremoto de Lisboa, fue moro y cristiano, y escenario cruento de luchas ente ellos.

Antes de pasear decidimos comer. La oferta no es muy amplia, pero suficiente, y la comida castellana muy rica.

El pueblo, a mitad del cerro, se abraza a él. Vertebrado por la antigua Calle de los Peregrinos, una de las más largas de la ruta jacobea.

casino de castrojeriz

A ambos lados se instalan iglesias, hospitales, casas de comidas, comercios…, para atender a los peregrinos, y dando vida a la villa del primer fuero castellano.

Es en la Edad Media cuando Castrojeriz toma fuerza al amparo del Camino de Santiago.

iglesia de san juan

Al final de la calle se eleva San Juan, obra de Rodrigo Gil de Hontañón. Aunque el arquitecto trabajó sobre elementos anteriores, respetándolos. El resultado es sobrio y elegante.

casa de los gutierrez barona

Más tarde, en la época de las guerras comuneras, el Consejo General de Castilla se traslada a Castrojeriz. La nobleza levanta palacios, blasonea sus casas, le da poderío. Nuestra vista se pierde entre tanta riqueza.

restos de la murallaA las afueras, además del Convento de las Clarisas y la Colegiata, qué dejamos para otra ocasión, se conservan las ruinas del Monasterio de San Antón.

Nos acercamos hasta él dando un paseo, por la carretera que lleva a Hontanas.

ruinas de san antón

Fue Hospital de Peregrinos y el Camino atravesaba, cómo lo hace actualmente la carretera, el pórtico de acceso a su Iglesia.

pórtico de san antónSus muros góticos, abiertos al cielo, nos hablan de curaciones del cornezuelo, una enfermedad muy común entre los peregrinos, que comían pan de centeno, en donde se desarrollaba este hongo. El pan blanco de trigo, que hacían los monjes, era mano de santo para aliviar este mal.

Pero llegó la Desamortización de Mendizabal, pasó a manos privadas y de ahí al abandono. Su estado actual es triste, y romántico a la vez.

Volvemos a Castrojeriz, cogemos los coches e iniciamos el camino de vuelta a San Hipólito. Allí nos espera una rica cena, que nos reconforta el cuerpo y el espíritu.

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