La Olmeda, la Palencia más romana

6 julio, 2011 talipo

¿Qué puedo hacer hoy con este calor? Me subo al coche, pongo el aire acondicionado a tope y en menos de una hora , desde San Hipólito, estoy en el nuevo museo de la Villa Romana de  La Olmeda.

Conocí la excavación cuando estaba cubierta por una nave prefabricada y me pareció impresionante. Ahora, con las modernas instalaciones, creo que es uno de los museos más bonitos de Castilla y León. Digno de visitar una y mil veces…

En 1968  Javier Cortés Álvarez de Miranda, propietario de un terreno a las afueras de Pedrosa de la Vega, emprende unas obras de allanamiento en sus tierras. Con ello levanta una gran cantidad de restos que identifica cómo valiosos. Lejos de seguir con las obras y acallar el descubrimiento decide pararlas e iniciar una excavación arqueológica, cómo mecenas. Será el insigne Pedro de Palol quien dirige desde el primer momento la campaña. Un buen equipo para un magnífico descubrimiento.

El recorrido por la villa es un  constante cúmulo de sorpresas. Maravillosos mosaicos se suceden por las variadísimas habitaciones que la componen. Hablándonos de la riqueza y el lujo con el que se vive en estos momentos en los reductos rurales de una Roma convulsa y decadente.

Salas con motivos vegetales y geométricos.

O increibles mosaicos figurados…

Con 40 ºC en la calle se comprende que existan dormitorios de verano, orientados al Norte y de invierno, hacia el Sur, para recoger los pocos rayos solares.

El estupendo hypocaustum, sin embargo,seguro que se encargaría de dar mayor calidez a esas estancias en los meses más fríos.Jardín, comedores, salones y dormitorios se completan con una enorme zona de baños.

No es complicado imaginar, en la visita, la vida de los propietarios de la villa, a todo confort… Creando enclaves de autosuficiencia agrícola para no depender de las circunstancias externas, nada halagüeñas.El magnífico edificio debió acabar sus días en los albores del siglo V. Fue tapado gradualmente por las tierra cercanas y redescubierto para que, en la actualidad, podamos disfrutar de sus mosaicos casi intactos, y de su fabulosa técnica constructiva.

Para completar la visita me acerco al Museo de la Iglesia de San Pedro en Saldaña, en donde me recreo en el detalle: Cerámica, monedas, vidrios, objetos funerarios de las tres necrópolis cercanas… Que me dan más pistas sobre el tipo de vida de la época en este fabuloso viaje en el tiempo.

Sabemos más aquí… Y podemos comer por allá

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