Setas y gótico, maridaje perfecto

6 noviembre, 2011 talipo

Con el otoño vuelvo a San Hipólito. Mi intención es la de descansar, leer un buen libro, acostarme temprano…, pero conforme llego ya me tientan. Se celebran las X Jornadas gastronómicas de las Setas de Castilla y León. Veo el folleto y descubro que participan algunos de mis restaurantes favoritos de la capital palentina. Elijo uno y el sábado me voy a probar su propuesta.

Barroco y modernismoDespues de comer me apetece pasear y la Calle Mayor, la arteria principal, está poco concurrida. Perfecto para caminar a paso lento, admirando sus variados edificios en los que se alternan estilos tan opuestos cómo el barroco del Palacio de los Aguado Pardo y el modernismo de la Casa de los García Germán.

Color y soportalesO del Colegio Villandrando, del arquitecto Jerónimo Arroyo. Sobre los soportales…

La bella desconocida

Pero mi destino, hoy, es la Catedral de San Antolín. A la que por aquí denominan la bella desconocida. Y con razón…. Posiblemente sea la catedral gótica menos difundida de Castilla y León, comida por sus primas de León, Burgos o Segovia.

El exterior es imponente, realzado por la gran plaza, limpia y serena, que está a su vera.

Gótico en estado puroY cuando entras… Ohhh! La enorme altura se lleva tus ojos hacia arriba. Para observar cada uno de  los arcos que dan una enorme profundidad al espacio.

Encaje y filigrana

En el crucero se situa la Nueva Capilla Mayor, en la que, además de la potente reja, podemos ver cómo se acentua el juego de encajes góticos, entre balconadas , capiteles y nervaduras. Horas podría estar observando el retablo mayor de Pedro de Guadalupe, con escultura de Vigarny y pinturas de Juan de Flandes.

Enfente, el coro ocupa un gran espacio central y bajo el órgano la sillería está llena de detalles a contemplar. Ningún sitial es igual. Imagina…

Pero la visita a tanta magnificencia no acaba aquí. Paseo por la girola atestada de capillas, con joyas de épocas muy variadas, excelentes pinturas, buenas vidrieras…

El contraste lo pone la Cripta de San Antolín.

Las raices visigodasEn un sencillísimo visigodo, bajo el retablo pétreo del trascoro, Wamba, posiblemente, quiso dar sepultura a los restos del santo, que había traido de Narbona. Son las raices del edificio, que luego fue románico, y acabó gótico. Allí abajo se encuentra también el pozo del que sale el agua que se da de beber el día del patrón. Bonita tradición.

Coronando los tejadosLa vuelta completa al exterior de la catedral no debe faltar en el paseo. Varias portadas dan acceso a diferentes plazas, todas peculiares. Y la exhaustiva contemplación de las gárgolas puede dar alguna que otra sorpresa…

Con San Francisco al fondoDe vuelta al coche pienso en cómo estará el saloncito de San Hipólito. Con la chimenea encendida, muy cálido. Allí aso algunas castañas hasta que un suave olor inunda la atmósfera. Ya sé lo que voy a cenar esta noche. Lechazo.

 

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